Ñaco Goñi: Vida de Blues

Érase un hombre a una armónica pegado… (foto: Jaime Massieu)

Texto: JOSEP PEDRO

Dedicado a la armónica desde la adolescencia, Ñaco Goñi es uno de los pioneros del blues en España, especialmente en Madrid. Salido del célebre y musical barrio de la Prosperidad, su sonido inimitable y personalidad han contribuido a instaurar una escena de blues local y nacional, en las que ha formado grupo junto a otros referentes como Malcolm Scarpa, Whisky David o Tonky de la Peña. Fue precisamente durante su etapa en la primera formación de la Tonky Blues Band cuando apareció Blues Corner (Coquette Disc, 1987), el primer disco de blues en Madrid. Aunque todavía recordada con nostalgia por parte del público, aquella etapa quedó atrás, salvo reuniones puntuales como la todavía reciente presentación de la Sociedad de Blues de Madrid.

Desde entonces, Ñaco se ha ganado a pulso convertirse en un armonicista entre armonicistas, precisamente en Madrid donde no han dejado de crecer. Líder de los Bluescavidas y compañero de muchos, la historia de Ñaco y el blues puede rastrearse a partir de su magnífico proyecto Blues con los colegas (Moco de Pavo Production, 2006), cuyo segundo volumen saldrá el próximo 29 de abril. Pero la importancia de Ñaco no solo se explica por su veteranía y sus colaboraciones, sino fundamentalmente por su impresionante forma de tocar. Por su habilidad para conjugar ritmo y melodía, potencia y sensibilidad, para ganar protagonismo sin avasallar y sin dejar nunca de tocar. Es esa especie de virtuosismo naturalizado lo que le hace especial.

Ñaco aspira y sopla la armónica, la exprime, la mima, la muerde. La lleva de un lado a otro mientras se balancea con los ojos entornados. Entre sinuosos recorridos, resuelve con giros definitivos que concentran el sentimiento en bendings que hacen sonreír al oyente que escucha. Da la impresión de tener recursos ilimitados hasta que uno reconoce frases que ya le ha oído antes, que desplaza de un tema a otro, que forman parte de su lenguaje. El de un tipo sencillo y risueño que al toparse con una armónica de crío sólo pudo comprometerse con el blues para siempre.

Descubriendo el blues

Realmente a mí lo que me gusta es el blues. No me considero un músico porque fuera del blues no sé hacer cosas, ni me gustan. Puedo tocar blues con guitarra, con bajo, con armónica, y puedo intentar cantarlo aunque apenas paso de corista de tercera. Pero siempre que sea blues.

¿Qué músicos te influyeron para tomar el camino del blues?

Lo descubrí a través de John Mayall, como miles de europeos. En la contraportada del Turning Point (Polydor, 1969) ponía la palabra blues. Yo tendría 12 ó 13 años. Un día, me fui a la tienda a buscar un disco de blues con tan buena fortuna –buscaba armónica, claro- que había un disco con un negro tocando la armónica, era Sonny Boy Williamson.  Realmente, los que me influyeron para tocar  fueron Sonny Boy Williamson, Sonny Terry, el otro Sonny Boy Williamson, Little Walter, y Carey Bell, con el que he tocado once noches.

¿Qué música se escuchaba en tu casa?

Mi padre escuchaba zarzuela, a mi madre le gustaba el twist y a mi hermano mayor la música clásica. La gente de mi edad escuchaba Deep Purple.

¿Cómo conseguíais los discos?

En aquella época teníamos que buscarlo mucho. Había tiendas de disco clásicas como la Tony Martin… Tú ibas allí a preguntar por discos de blues. Supongo que cada vez habría más demanda así que se fueron ampliando las colecciones.

Háblame de tu adolescencia en la Prospe…

Es mi barrio, o el barrio de al lado. Yo vivo entre Chamartin y la Prosperidad pero siempre me movía por la Prospe. Es un barrio muy musical. Por esa zona vivía gente como Wyoming y su hermano Seju, Whisky David, Toni De Juan de los Coz, Jean Lou Ballet el músico de jazz, David Thomas, contrabajista de la orquesta nacional y músico de jazz, José María Guzmán, Victor Manuel y Ana Belén, y Miguel Ríos… Hoy por hoy, gente de los Def Con Dos y de muchos grupos. La Prospe es una cantera de músicos, o lo era. Ahora es un barrio de inmigrantes.

¿Cómo fueron tus inicios tocando blues?

Cuando conocí a Malcolm vivíamos un poco esas vidas que aparecen en el libro de Paul Oliver de historia del blues. Nos íbamos a dedo por toda España y tocábamos hasta en peluquerías. En fin, abriendo circuito. Entonces no existía un circuito, había salas de música pero pasaron años desde que murió Franco hasta que la cosa se normalizó, más o menos en el 82, después del golpe.

¿Qué importancia tiene la armónica dentro del blues?

Entré en el blues por la armónica. Escuché el “Room to Move” y me abrió los ojos. Empecé tocando el “Oh Susana” y el “Himno de la alegría” con nueve años y entonces buscando más armónica di con esto.

Realmente a mí lo que me gusta es el blues. Yo no me considero un músico porque fuera del blues no sé hacer cosas, ni me gustan. Puedo tocar blues con guitarra, con bajo, con armónica, y puedo intentar cantarlo aunque apenas paso de corista de tercera. Pero siempre que sea blues.

El Blues en España

En España ha habido blues durante unos cincuenta años aproximadamente.  Por circunstancias de haber nacido donde nací, haber vivido donde viví, y haber empezado en la época en la que empecé conozco a los viejos, a los nuevos, y a los que están en activo.

Háblame de los primeros grupos que tocaron blues en España…

El primer disco grabado que hay de blues en España es de la Dolphin Blues Band [Papa Blues (Serrano, 1985)]. Invitaron a Little Willie Littlefield, que era un músico afroamericano. Que yo sepa es la banda pionera, por lo menos en lo que se refiere a grabación. Luego estaba Vicente ‘Harmonica’ Zúmel en Barcelona; en Sevilla estaba el Príncipe Carlos; Rufus, un armonicista que murió no hace mucho; y Mingo Balaguer. En Madrid estábamos Malcolm [Scarpa], Tonky [de la Peña] y yo. También había extranjeros tocando blues: Whisky David, que era escocés; Flaco Barral en Días de Blues; y músicos californianos como David Gwynn y David Lamar, que a primeros de los 80 nos quedaban muy grandes. Aquí estábamos despertando.

¿Cómo encajaba el blues en la escena musical de los años de la movida?

No encajaba. Los músicos buenos siempre lo conocían y lo respetaban pero no sabían tocarlo. De hecho no sabían tocar nada [risas]. Pero mira como les ha ido con sus canciones y su historia. Nosotros lo que queríamos era aprender a tocar bien. Me siento más cercano a un músico de jazz que a un músico de pop.

Háblame de tu relación con Malcolm Scarpa…

Cuando le conocí yo tendría unos 14 años. Estaba ya chapurreando el blues y él lo tocaba, tendría veintitantos. Le pregunté si podía acompañarle en el metro y me dijo que sí… He tocado con él ininterrumpidamente cerca de treinta años, aunque hace un par de años que no trabajamos. Para mí Malcolm es el músico y cantante de blues con más talento de toda España, sin duda alguna además.

Tonky Blues Band – Blues Corner (Coquette Disc, 1987), primer disco de blues grabado en Madrid

Poco después pasaste a formar parte de la Tonky blues band, grupo pionero del blues en Madrid…

Conocí a Tonky y al año siguiente ya éramos un quinteto: Pancho Company, José Luis Martín, Francisco Simón y yo. Fue una banda que dejó mucha huella en Madrid. Tocábamos a diario, hacíamos dobletes, tripletes… nos reclamaban por todos lados, éramos una apisonadora. Ya éramos músicos curtidos y sonábamos muy diferentes a las bandas de pop. Nunca hemos tenido el éxito de ellos al no cantar en español pero musicalmente creo que  siempre les hemos dado vueltas.

¿En qué sitios tocabáis?

Buff, muchos que ya no existen. Tocábamos en Mr. Catena, en el Bubión, Puerto Rico 9, en la Almajuana, en el Olimpia, en el Populart… muchos bares, muchos más que ahora.

Se suele decir que en los años 80 hubo un resurgimiento del blues…

Lo más importante es que hubo un relevo generacional. Digamos que en España ha habido blues durante unos cincuenta años aproximadamente. Por mi edad, cumplo 45 ahora, he conocido a todas las generaciones. Con las primeras llegué a tocar de invitado y ahora conozco a las últimas. Por circunstancias de haber nacido donde nací, haber vivido donde viví, y haber empezado en la época en la que empecé conozco a los viejos, a los nuevos y a los que están en activo.

¿A qué músicos de fuera acompañásteis durante aquellos años?

A infinidad… Johnny Copeland, Carey Bell, Lousiana Red, Lazy Lester, Billy Branch, Kenny Neal…

Después de la Tonky Blues Band, formaste los Jokers con Malcolm Scarpa…

Hasta entonces Malcolm y yo íbamos siempre a dúo y al dejar Tonky Blues Band montamos los Jokers eléctrico para acceder a más salas, más marcha y trabajar más. La movida fue que Malcolm fue a probar suerte con su historia y yo monté los Bluescavidas con Armando Marcé, que fue el último batería que tuvo Tonky Blues Band. Decidimos que ya estaba bien de ser siempre los músicos de un cantante guitarrista. Decidimos hacer una banda donde el cantante fuera un instrumentista más como una armónica o un bajo. Es decir, que éramos los jefes. Llevo con Armando desde el 89, un porrón de años.

Ahora tocas todos los domingos en la Taberna del Águila con el guitarrista y cantante Xulián Freire [Los Julianes] ¿Cómo empezásteis a tocar juntos?

Conocí a Adrián Costa, Marcos Coll y Xulián cuando eran unos niños. Yo era muy jovencito pero es que ellos eran unos niños. Les llevo diez años o por ahí. Vinieron Adrián y Marcos [Los Reyes del K.O] a Madrid a hacer fortuna y lo hicieron muy bien. A veces Marcos se traía a Xulián para hacer algunos dúos y así contacté con él. Es una persona que toca el blues clásico que me gusta.

También tocas habitualmente en el Populart con el guitarrista y cantante Stevie Zee…

Stevie es un músico inglés de madre española. Por eso habla tan perfectamente el español. Lleva en España diez años.  Llegó un momento en el que Kapo dejó la banda [Bluescavidas] y me asocié con Stevie. Entonces él cediendo a un repertorio más bluesero y yo endureciéndome un poco, hemos llegado a un consenso en el que estamos muy a gusto. Hacemos un rhythm & blues fuerte, con mucho sabor a blues, y a la gente le gusta mucho. Estamos trabajando bastante.

Construyendo Blues

El mundo de la música ha cambiado muchísimo pero igual el del blues no tanto. Seguimos siendo unos ‘apestaos’. Uso otra palabra: aún somos una minoría.

¿Cómo ves el panorama actual de blues en Madrid y en España?

Lo veo muy bien porque hay más festivales que nunca, muchos grupos y los chavales están tocando de puta madre. Pero a nivel de normativas, leyes, regulaciones y espacios los ayuntamientos no ponen más que problemas pero no proponen ninguna solución. Se ve que una persona con un micro en la mano les da miedo.

¿Cómo ha cambiado desde que empezaste?

El mundo de la música ha cambiado muchísimo pero igual el del blues no tanto. Seguimos siendo unos ‘apestaos’. O uso otra palabra, seguimos siendo una minoría. No hay colaboración de ningún tipo. Por ejemplo, en la Sociedad General de Autores hay unos premios de música para jazz, para pop, para rock y no hay un apartado de blues. El blues es una música que discográficamente vende muy poco, pero en los bares es de lo que más se ve porque conecta muy bien con la gente y vende mucha cerveza. Son incongruencias que hay.

¿Hasta qué punto es importante grabar discos en comparación con los directos?

Hay que hacerlos para ir dejando constancia de tu trabajo pero como negocio es una ruina. Lo sé porque me hice editor hace años y suelo salir comido por servido. El blues no es una música para ganar dinero… Hombre, si tienes suerte, te colocas bien y adaptas un poco el repertorio a gustos más contemporáneos, puedes tirar con ello. Pero el blues es una música que se toca de una forma casi vocacional, puede ser muy íntimo. Si trabajara de otra historia tocaría los viernes por la noche con mis amigos, para mis amigos. El blues es eso, es un estado de ánimo.

Ñaco sudando blues con Raimundo Amador

¿Crees que la gente del blues tiene algo en común que les distinga?

No lo sé, somos personas como cualquier otra. Quizá tenemos más gusto para la música [risas]. Hay de todo, es alucinante. Es muy heterodoxo. Tengo amigos  aficionados al blues o que lo chapurrean,desde los 60 hasta 16 ó 17 años. Hay chavales de toda clase y condición. De aquí a na’ vamos a empezar a ver nietos, ya lo verás. Es curioso, el blues es un poco como lo que hacen los Rolling Stones, juntan a muchas generaciones y clases sociales.

Parece que una vez uno siente atracción por el blues empieza a investigar…

El blues tiene mucha tela, tiene mucho dentro. Al oyente casual le puede parecer que es todo igual pero nada más lejos de la realidad. Es muy diferente, muy variado, con mucho estilo… Eso es lo que uno va descubriendo con los años. El que se engancha al blues casi siempre se queda.

Se suele seguir la misma progresión (armónica) pero cada uno aporta su personalidad…

El que diga que ha inventado algo en el blues es un mentiroso. Está casi todo inventado. Lo que hacemos es coger de aquí y de allí, poner de nuestra propia cosecha e intentar crear un estilo personal. Pero siempre basado en los 12 compases, sin ‘cagarse fuera del plato’, porque si te sales de ahí ya no estás tocando blues. Es una cosa muy delicada.

¿Qué relación mantienes con otros músicos de blues?

Conozco a muchísima gente del blues en toda España y creo que tengo buena relación con todos, o casi todos. La relación entre músicos de blues es buena. No encuentras la competitividad que hay en otros estilos como el jazz o el flamenco. Antonio Serrano me lo decía: “me gusta tocar con vosotros porque sois como una hermandad”.

¿Crees que se puede hablar de un blues español?

Creo que sí, porque hay un montón de títulos. Si te fijas en la taberna del blues hay más de cien discos españoles. Hay muchos temas de blues cantados en castellano y muchas bandas que lo hacen. Se puede hablar de un blues español, de la misma manera que de  blues inglés. Pero en mi opinión, hoy por hoy, el blues es universal.

¿Cómo ves el futuro?

El futuro está muy negro. Está más negro que el blues…

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