Los negros en EE.UU. a través de la representación musical

Louis Armstrong, Thelonious Monk, y Miles Davis

Texto: JOSEP PEDRO

La siguiente serie de textos se centra en las distintas formas de representación de los negros en EE.UU. a través de la cultura musical. Realizaremos un recorrido histórico por distintas representaciones de los músicos afroamericanos en relación a la representación y construcción de la imagen del otro, del negro en EE.UU. Con este planteamiento realizaremos conexiones a través de textos visuales a modo de hipótesis. No pretendemos explicar la multiplicidad de factores que conforman la complejidad de los procesos y las transformaciones de las representaciones de la población afroamericana a través de los músicos, sino ofrecer unas pautas de interpretación y conexión intertextual entre las representaciones musicales y su correlato sociocultural. En este sentido, conviene recordar que “la música ha adquirido una importancia enorme en la conformación de las representaciones colectivas, las identidades, las formas sociales de producir y compartir significados” (Abril, 2004).

Así, trazaremos un recorrido espacio-temporal que nos llevará desde la Nueva Orleans de principio de siglo XX, lugar de nacimiento de Louis Armstrong, hasta la auto-representación agresiva y amenazante de ciertos subgéneros del hip hop vinculados a la cultura y estética del gueto. Como puntos intermedios significativos, hablaremos del bebop como una tradición representativa de transición, y de la actitud y representación fotográfica de Miles Davis. Finalmente, plantearemos la conexión entre las representaciones en textos visuales del movimiento de Black Power y la cultura del hip hop, específicamente a través del gangsta rap.

La movilización política de las Panteras Negras (Black Panther Party for Self Defense) (izq.) y la comercialización de la violencia en el gangsta rap (der.)

La historia de la música negra en EE.UU. está íntimamente relacionada con el contexto social, político y económico, así como fuertemente marcada por la experiencia racial en las relaciones sociales. La mayoría de las veces, el contacto de los músicos negros con la industria del entretenimiento -en sus múltiples formas (música en directo, grabaciones, etc.)- era también una relación racial entre blancos y negros en la que entraban en juego complejos procesos de identidad –presentación de uno mismo ante los demás-, relaciones sociales y representaciones.

Más allá de las numerosas y significativas actuaciones entre la comunidad negra, el éxito profesional de un músico conllevaba la gestión de relaciones e identidades entre blancos y negros en el marco de la segregación. Sin obviar las buenas relaciones habituales y posibles entre individuos de distintas razas/etnias, las relaciones entre unos grupos y otros eran también relaciones entre cuerpos inscritos socialmente de manera desigual en la jerarquía social. [Pese a que la categoría de raza ha sido superada científicamente en las ciencias sociales por remitir a diferencias biológicas, y sustituida por de concepto de etnicidad, mantenemos el término en relación a su influencia en las experiencias sociales de la vida cotidiana.]

Al explorar las imágenes (visuales, sonoras, etc.) nos adentramos en la comprensión de los imaginarios de los afroamericanos. Las imágenes son tanto constitutivas como resultado de los imaginarios, que pueden concebirse como un elemento dinámico, matriz de producción y reproducción de imágenes. Centrándonos en las representaciones de los músicos afroamericanos queremos preguntarnos por las transformaciones e implicaciones de una trayectoria representativa en el mundo de las industrias culturales y los medios de comunicación.

En este sentido, queremos retomar los conceptos de blues continuum (Baraka, 2002) y de “todo cambiante” (changing same) (Baraka, 2010). La unión de estos dos términos plantea, en primer lugar, que la reproducción del blues –como punto de partida- va generando nuevas tradiciones y estilos que deben pensarse como un nuevo proceso que dialoga y negocia con la tradición y los recursos expresivos del género pero que pueden adoptar su propia lógica. Así, podemos pensar el desarrollo del blues como un continuum musical integrador de diversos géneros emparentados, como el blues, jazz, rhythm & blues, soul, funk y hip hop.

Amiri Baraka llama a este conjunto cultural un todo cambiante (changing same), concepto que no desarrolla ampliamente pero en el que podemos destacar, por una parte, cierta unidad y homogeneidad y, por otra, ciertos rasgos diferenciadores que constituyen un salto cualitativo de un estilo (modo de representación) a otro. Nos proponemos extrapolar esta concepción musical para preguntarnos por las conexiones entre géneros y subgéneros en relación a las representaciones en textos visuales.

Desde el blues hasta el hip hop, pasando por el jazz, la música de origen afroamericano ha sido adaptada y expropiada por el poder de la industria, los medios y the man

Mediante este recorrido nos proponemos aproximarnos a los procesos de resignificación de los textos visuales, así como las implicaciones sociales, políticas e ideológicas que conllevan. Asimismo, nos preguntaremos por la dicotomía entre las categorías ideales de pose (momento privilegiado) y corte (instante cualquiera) planteadas por Gilles Deleuze (1994); y por la noción del aura y su relación con los tests ópticos, tomando los planteamientos de Walter Benjamin como referencia.

El compositor Fletcher Henderson (1897-1952), figura clave en el desarrollo del swing, fue comercialmente eclipsado por músicos como Benny Goodman, que compraban o utilizaban sus arreglos para big bands

En definitiva, este recorrido por la tradición afroamericana relaciona los sonidos con los textos visuales (estilos musicalesmodos de representación) que han conformado los cambiantes imaginarios de la comunidad negra en EE.UU. Con respecto a la música como punto de partida, la evolución de la música negra en EE.UU. es tan rápida que prácticamente no hay tiempo para asimilarla. Entre las hipótesis más sólidas para explicar este rápido proceso de cambio y resignificación, destaca a idea de que la comunidad afroamericana, a través de sus prácticas y representaciones musicales, ha buscado constantemente la posibilidad de reconocerse en una identidad individual-colectiva comúnen oposición a la alteridad (mundo blanco como símbolo de poder y opresión capitalista) y a la conversión en mercancía

En este sentido, destaca el proceso histórico de expropiación e integración de los estilos musicales y modos de representación originados en la comunidad negra que se transforman y resemantizan en la industria de masas. Desde el blues, con la popularización de las versiones británicas (Rolling Stones, Animals, Led Zeppelin, Cream…), hasta el hip hop (Eminen), pasando por el jazz (Paul Whiteman, Benny Goodman…) y el R&B/soul/funk (Michael Jackson, Whitney Houston…), la músicade origen afroamericano ha sido adaptada y expropiada por el poder de la industria, los medios y the man (término coloquial de origen afroamericano para referirse al establishment opresivo).

A lo largo de la historia la integración en la industria y los medios suponía un proceso de lavado étnico que excluía o dificultaba a proyección de músicos afroamericanos o, directamente, fabricaba nuevos intérpretes de aspecto inofensivo para cantar composiciones de músicos afroamericanos (jazz, rock ‘n’ roll). Con el tiempo, en el caso del hip hop (gangsta rap, exhibición de dinero, mujeres, coches etc.) también miembros de la propia comunidad negra se han beneficiado económicamente de esta mercantilización.

La respuesta por parte de la comunidad afroamericana ha sido la vuelta a un movimiento cíclico de inmersión, búsqueda y desarrollo en la comunidad para volver a producir una expresión musical y un modo de representación conectado con su pasado pero con una significación diferenciadora y actual (presente).

Históricamente, como sugiere este recorrido, la respuesta por parte de la comunidad afroamericana –relacionada con el relevo generacional- ha sido la vuelta a un movimiento cíclico de inmersión, búsqueda y desarrollo en la comunidad para volver a producir, sobre su propia base, una expresión musical y un modo de representación conectado con su pasado pero con una significación distinta, diferenciadora y actual (presente), mediante la variación o incorporación de recursos expresivos. En esos procesos, la representación en textos visuales es fundamental, correlativa y entrelazada con el desarrollo musical y nos permite atender el proceso cambiante (changing same) de la dimensión sociocultural de la comunidad afroamericana.

Referencias:

Abril, Gonzalo, 2004: “So much trouble: Notas sobre la música popular y el contexto mediático contemporáneo”, GHREBH, Revista Digital do Centro Interdisciplinar de Semiótica da cultura e da midia (Sâo Paulo) nº 6, http://revista.cisc.org.br/ghrebh6/artigos/06gonzalo_espa.htm

Deleuze, G. (1994): La imagen-movimiento. Estudios sobre cine 1. Paidós, Barcelona

Jones, L. /Baraka, A. (2010): Black Music. Akashi Classics Renegade Reprint Series.

Jones, L. /Baraka, A. (2002): Blues People. Negro music in white America. Harper Perennial, Inc.

Serie de textos:

01. Los negros en EE.UU. a través de la representación musical

02. La cara amable del músico afroamericano en el jazz clásico

03. Del Bebop a Miles Davis: una representación de transición

04. Del Black Power al Hip Hop: movilización política y comercialización de la violencia

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