Lou Donaldson: la combinación perfecta de blues y jazz

El heredero de Charlie Parker que triunfó en el hard bop y el soul jazz vuelve a España a sus 86 años

Texto: JOSEP PEDRO

Lee la entrevista a Lou Donaldson realizada por Josep Pedro en Getafe

La visita del legendario saxofonista Lou Donaldson se presenta como uno de esos momentos especiales en la vida. Una de esas increíbles oportunidades que uno no espera ni se plantea, que viene a nuestro encuentro y prevé dejarnos un recuerdo y alegría para siempre. Porque ver y escuchar a una leyenda viva del jazz nos conecta con ese pasado glorioso e idealizado de la música popular, con tiempos que anhelamos haber conocido, ritmos y melodías que hemos descubierto a través de grabaciones. A los 86 años, a Lou le quedan fuerzas para embarcase en una nueva gira europea por España, Italia, Austria, Bélgica, Inglaterra y Francia. Para alzar su saxo alto y soplar su dulce y sinuoso sonido, trazando líneas que han dibujado el jazz moderno.

Nacido en Carolina del Norte en 1926, Lou Donaldson terminó mudándose a New York e instalándose en Harlem en el año 50, tras la insistencia de músicos como Illinois Jacquet y Dizzy Gillespie. Como muchos saxofonistas de su generación, Lou estuvo marcado por la influencia del gigante Charlie Parker, de quien adoptó su orientación bop. De hecho, su habilidad para sonar como Bird le valió su primer contrato para Blue Note, donde encarnó el sonido bluesero y nocturno del sello.

Como todo el jazz moderno, el sonido de Lou Donaldson emergió de los cimientos del bebop, el estilo disciplinado de improvisación que rompió con el comercialismo del swing en los años cuarenta. A partir de ahí, tipos como Lou Donaldson, Clifford Brown, o Horace Silver se hicieron un nombre demostrando su fuerza y virtuosismo, creando escuela y participando en grabaciones legendarias como A Night at Birdland (Blue Note, 1954) de Art Blakey, máximo estandarte del hard bop, estilo que volvía a las raíces populares del blues y el gospel.

Lou comenzó su entonces su recorrido particular integrando su lenguaje en nuevos y clásicos sonidos que ponían el énfasis en el groove y el sentimiento. Su primer y principal éxito le llegó en 1958 con “Blues Walk”, un irresistible blues con el toque latino de Ray Barretto, cuya sensualidad consiguió  llevar el jazz a más gente, contribuyendo, en última instancia, a que el hard bop se considerase el jazz popular de la gente corriente. Anunciaba una nueva sensibilidad de la población afroamericana, que redescubría y valoraba su pasado, a través de una música que conjugaba el bop y el rhythm & blues como formas dominantes de música negra. En ese terreno, los siguientes trabajos de Donaldson destacaron por su enfoque directo, melodía blues y repetición rítmica. Un brebaje para el alma que juega con la tradición común y apuesta por una comunicación sentida y emocional.

En un estilo hablado y coloquial que se oponía a los arreglos y artificios del cool jazz, el hard bop bebe de la imaginería de la iglesia negra, con álbums con The Sermon! (Blue Note, 1959), del organista Jimmy Smith. Lou, que participó en la grabación junto a Art Blakey, Lee Morgan, Tina Brooks y Kenny Burrell, no tardó en hacer incorporar organistas a su formación, contribuyendo a instaurar el modelo de blues-based organ combo. Lo hizo por primera vez en Here ‘Tis (Blue Note, 1961) un disco alegre y relajado, y  de nuevo en The Natural Soul (Blue Note, 1962), endureciéndose un poco e iniciando una creciente orientación al baile que continuaría con Signifyin’ (Argo, 1963)  y Alligator Bogaloo (Argo, 1967) y alcanzaría su punto álgido con Midnight Creeper (Blue Note, 1968).

El sonido de lo que vino a llamarse soul jazz vendió muy bien durante la segunda mitad de los sesenta porque conectaba con el público. Se alineaba con el espíritu “black is beautiful” de la época, con la belleza de la negritud, el movimiento de los cuerpos, y  la reivindicación de la comida –soul food– afroamericana. Ofrecía una mezcla sensual de elegante blues, funk y soul, perfecta para una atmósfera relajante, comprometida y humeante. Pero su éxito hizo que el soul jazz fuera descrito como jazz comercial por parte de algunos sectores del poco concesionista mundo del jazz, desde el que se criticó por tirar de fórmula.

Es normal que ciertas grabaciones dieran más en el clavo que otras, precisamente por la dificultad de precisar la conexión emocional y armonía entre los miembros del grupo, el entorno y el público. Puede que grandes talentos como Lou Donaldson y Lee Morgan exprimieran ese tratamiento más que si no hubiera vendido tanto, pero también en eso consiste la búsqueda en la música. En llegar a comunicarse con un lenguaje comprensible y común que te permita, al mismo tiempo, ser libre para improvisar e innovar, para forjar tu propia personalidad sin romper la conexión entre el individuo y la comunidad.

Con en el blues y la interacción rítmica como base, el hard bop –el estilo que realmente mejor define a Lou Donalson-, crea un marco de entendimiento común para la exploración individual a través de la improvisación y el acompañamiento. Una estructura abierta a las llamadas y respuestas tan propias de la música negra, que apela a la emoción y el bienestar y  se mantiene en movimiento, siempre llena de matices.

Este mes tendremos la oportunidad de reunirnos con el genial Lou Donaldson, que vendrá con su formación habitual con Randy Johnston a la guitarra, Akiko Tsuruga al órgano y Fukushi Tainaka a la batería. Será tiempo de disfrutar de la música en el momento, de vibrar con todo lo que nos deparen Lou, su saxo y la banda. De confiar en la irrepetibilidad de un concierto así y (re)vivir la sonoridad sexy y escurridiza del saxo alto de un tipo desenfadado que lleva más de medio siglo haciendo disfrutar a públicos de todo el mundo.

Lou Donaldson actuará el 18 de mayo en Sevilla, el 19 en Bilbao, y el 20 en Getafe.

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